
Algunos Consejos Prácticos:
- Si puedes, no compres/uses aparatos a pilas. Prefiere los que usen fuentes de energía más limpia.
- Los aparatos mixtos (pilas y red) enchúfalos siempre que puedas. Ten en cuenta que la energía de las pilas cuesta hasta 450 veces más que la que suministra la red.
- Utiliza pilas recargables. Cuestan más pero a mediano plazo son mucho más rentables. Una pila recargable, dependiendo de su marca y uso, puede reemplazar hasta 1000 pilas normales.
- Evita las pilas-botón y, si tienes que comprarlas, elige las de litio, las de zinc-aire o las de óxido de plata, que no tienen o tienen muy poco mercurio.
- Para deshacerte de las pilas, deposítalas siempre en contenedores especiales para ellas y en puntos de recogida. ReciclaUC, ha habilitado contenedores en los 4 Campus de la Universidad Católica, para dicho efecto. (revisa los mapas de ubicación de los distintos campus)
Pilas, y la conciencia de la contaminación
Las “pilas”, tan usadas en esta época, son una fuente de energía bastante utilizada para aparatos portátiles y de pequeño tamaño y consumo. Versátiles y cómodas, evitan que nos conectemos a la corriente eléctrica y, por tanto, son de extrema utilidad en lugares y situaciones, en donde la corriente eléctrica es nula. Prácticamente no hay nadie, dentro de la sociedad actual, que no utilice pilas en alguno de los aparatos que posea. Su uso es masivo, y por tanto, la cantidad de pilas utilizadas, y fabricadas, es enorme. Sin embargo, no todo es tan maravilloso. El progreso tiene sus costos, pero a veces no nos damos cuenta de ello. ¿Las razones? Existe una inmensa cantidad de procesos imperceptibles para la persona promedio que habita la ciudad. Miles y millones de procesos químicos y biológicos se están desarrollando en los alrededores (por cierto, hay otros tanto que si los vemos, pero no los percibimos) con consecuencias, muchas veces, indeseadas. Algunos de ellos, son los que ocurren con nuestra basura domiciliaria, la cual se consume poco a poco, ya sea, en forma controlada, en un relleno sanitario, o de manera descontrolada, en un vertedero. Así es como, dentro de la gran variedad de productos de desecho domiciliario, las pilas son uno de los que requieren mayor cuidado, por lo dañino de sus procesos de descomposición, y aunque no nos percatemos, muchos de esos procesos ocurren en nuestro propio hogar.
Aquí les presentamos el porqué de la preocupación por estas fuentes de energía “maravillosas”.
Tipos de pilas
Dentro de las pilas que podemos encontrar en el mercado, podemos distinguir fácilmente dos tipos:
Pilas “normales” (AA,AAA,C,D):
- Salinas de carbón-zinc, también llamadas pilas secas. Tienen un contenido de mercurio inferior al 0,025% de su peso total. Se utilizan para linternas, juguetes y aparatos mecánicos.
- Alcalinas de manganeso, con un contenido de mercurio que ronda el 0,1% de su peso total.
Pilas «botón»:
- de óxido de mercurio, con un contenido de este elemento de alrededor del 30% de su peso. Se utilizan en los relojes de pulsera y calculadoras de bolsillo.
- de ánodo de litio, no llevan mercurio en su composición y tienen un tamaño ligeramente mayor que las de óxido de mercurio. Se utilizan para relojes y calculadoras.
- de zinc-aire, con un contenido de mercurio próximo al 1% de su peso.
- de óxido de plata, tienen un contenido de mercurio de cerca de 1% de su peso.
¿Cual es su impacto al medio ambiente?
Todas son muy contaminantes porque liberan los metales pesados (zinc, litio, mercurio, etc.) que contaminan las aguas y los animales que viven en ellas, por ejemplo los peces. El ser humano también se ve perjudicado, porque estos metales pueden llegar a napas de aguas subterráneas, y alterar agua de riego, o de consumo sin tratamiento (agua de pozo).
Además contaminan durante muchos años porque van liberando los metales pesados poco a poco. Pequeñas cantidades de metales pueden contaminar grandes cantidades de agua.
El mercurio es el más peligroso; los animales que están en contacto con él lo van acumulando en su organismo hasta llegar a unos niveles que producen malformaciones en ellos e incluso la muerte.
Efectos de los metales pesados en el organismo:
- Cadmio: El organismo humano puede asimilar el 6% de la dosis que absorbe, el resto puede acumularse en los riñones a lo largo de toda la vida, lo que puede producirles lesiones graves e irreversibles. También produce hipertensión arterial, con riesgo de infarto de miocardio y arteriosclerosis.
- Mercurio: En caso de intoxicación producida por mercurio, los síntomas son: Fatiga, adelgazamiento, dolores gastrointestinales, trastornos visuales y temblores. Puede presentar trastornos psíquicos: estado de excitación, pérdida de memoria, insomnio persistente y depresión, e incluso, desordenes mentales, coma y después la muerte.
- Plomo: La intoxicación recibida por el plomo se denomina saturnismo, que provoca: fatiga, dolores de cabeza, musculares y de estómago, estreñimiento y, en su fase más crítica, ‘cólico del plomo’, es decir, calambres abdominales intensos, acompañados de náuseas, vómitos y presión arterial elevada.